Este es mi Balance del 2019

Uno de los clásicos de fin de año (aparte del Vitel Toné y los turrones) es hacer un “balance” de lo que viviste en los 365 días pasados. Acostumbraba hacerlo muy por arriba, viendo que cosas buenas y malas pasaron; mi vida era bastante monótona en ese sentido. Pero este 2019 amerita un análisis quizás un poco más profundo.

El Año arrancó con terapia y los primeros seis meses con ataques de pánico. Momentos donde me sentía vulnerable en todo, no quería salir de mi casa y tenía miedo, mucho miedo. Esto había sido desencadenado, después del diagnóstico de mi psicóloga Verónica y mi psiquiatra (hasta ese nivel llegué) por estrés laboral. Pocos sabían de esto, solo los necesarios, los que estuvieron, los que me quieren.

Esta situación me llevó a plantearme sinceramente nuevas pautas de vida y de relaciones. De valorarme a mí, por lo que soy y valgo y no por lo que otros piensen, digan o “demuestren” que soy. Te dás cuenta de lo primordial en tu vida y querés dejar de lado lo insulso y banal de la misma. Lo que no te aporta nada.

Es así que en junio renuncié al trabajo donde estaba, después de más de 11 años ahí. No fue la decisión más fácil de tomar. Lo bueno es que se dedicaron a empujarme hacerla y eso, ahora, lo tomo como un favor.

De ahí, la cosa cambió. Y mucho.

Para empezar, el estrés se fue, como también los ataques de pánico. Vero, mi psicóloga (que sin duda sigo agradeciéndole por guiarme tanto) estaba muy contenta y por mi evolución me dió el alta en esta situación. Dios pone a las personas indicadas en los momentos indicados.

También llegaron las dudas (y siguieron las deudas), pero la paz mental que experimenté en ese momento fue de mucho más alivio que toda la circunstancia material y monetaria que comenzaba a notarse. Sentía que era lo correcto y me jugué por eso. Quizás sin saberlo, pude encontrar la forma de entender, desde otro ángulo, como sería ahora mi vida, donde, junto a mi amigo Jesús, el y yo mandaríamos y las cosas se harían a nuestro modo, con mis tiempos y no los que digan la economía o las cuentas. Si había que renunciar a más cosas, así lo haría, porque tenía (y tengo) la seguridad de que esta nueva etapa es lo mejor para mí.

La segunda mitad del 2019 ya me encontraría como emprendedor. Empecé a armar mi marca personal, sin saber mucho de esto. Comencé con cursos y a formarme en esta nueva forma de vida, con la ayuda de mi hermana, otra loca emprendedora. Hice un análisis de mis aptitudes y en que soy bueno. «Me acordé que era periodista» (hasta eso había dejado de lado) y que siempre en mi vida estuvo la comunicación. Así que para ese lado rumbeé.

Armé De Experiencias, la plataforma de contenidos digitales para emprendedores (que ahora estuvo un poco parada, pero viene con refresh para el 2020) Seguimos con pocos, pero firmes pasos con EnClave Vocacional, que también tendrá novedades el próximo año. Me adentré en el mundo de la implantología cerámica, trabajando con MABB Biomaterial y la Sociedad Argentina de Implantología Cerámica, SADIC. Y hasta me dedico a Defender el Derecho al Juego junto a mi hermana en Cuchu Toys. Todo eso, además de armado de sitios web, grabación y edición de videos, producción de podcast y varios etc.

Con un planteo radicalmente diferente al inicio del 2019, esta segunda mitad del año trabaje muchísimo, como siempre, pero de otra forma, con otro aire, con otros tiempos. Entendiendo la nueva situación y viviéndola cada día a la vez.

No voy a negarles que esto “no es todo color de rosa” Es difícil, es cuesta arriba, pero para mí es el camino ideal, el camino correcto. Logré entender que si se quiere ser uno mismo hay que cansarse, hay que arriesgarse, hay que jugarse cada día, no hay que rendirse. Y la recompensa aparece en la tranquilidad, en la satisfacción diaria, en la sonrisa de mi esposa, en la alegría de mi familia, en las bendiciones de Dios.

Por eso este año que se va será una bisagra entre lo viejo y lo nuevo. Entre «el viejo paradigma y el nuevo paradigma». Entre el Maxi de antes y el de ahora. Este 2019 me ayudó a entender de una forma muy clara que cosas valen la pena y por cuales ni siquiera hay que hacer un esfuerzo. De las personas que valen para mi vida y de las que no ayudan en lo más mínimo. Sin quererlo, este 2019 marcó un nuevo punto de partida en mi vida.

El 2020 viene recargado. Me encuentra de otra manera. La nueva década será diferente; o quizás sea igual, pero yo no soy el mismo.

Feliz Año Nuevo.

Maxi Danieluk
Maxi Danieluk
Periodista y Comunicador. Emprendedor Digital. Viviendo un nuevo tiempo.

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